No soy un experto en automoción, ni mucho menos un piloto profesional. Esto es afición, mejora continua… y aplicar metodologías de análisis —incluyendo herramientas de IA— a problemas reales.
Tampoco es mi primer día en circuito, aunque los años de competición quedaron atrás hace tiempo.
En un trackday en el Circuito de Navarra – Los Arcos con un Honda Civic Type R FL5, me encontré con un problema aparentemente mecánico… que terminó siendo algo bastante más interesante.
Tras varias vueltas, el coche empezó a mostrar un comportamiento extraño. En curvas rápidas a derechas, con apoyo fuerte en el eje izquierdo, aparecía una vibración muy clara en el volante, acompañada de un sonido repetitivo, casi mecánico: clon, clon, clon. No era un simple ruido. Se sentía en la dirección, y eso lo cambiaba todo.
Como suele pasar en el paddock, no tardaron en aparecer hipótesis. Entre amigos, conocidos y otros pilotos de boxes cercanos empezamos a revisar los sospechosos habituales: palieres, copelas, tornillería, posibles plásticos sueltos o incluso alguna interferencia en el paso de rueda. Todo parecía razonable. Sin embargo, había algo que no encajaba: muchos de esos fallos pueden generar ruido, pero es más difícil que se transmitan de forma tan directa al volante.
Leer más